En La Redoma se come bien y los carros se pueden estacionar cerca de los toldos
Prestadores de servicio y usuarios dicen que en la playa hacen falta baños y vestidores
F/ Jonathan
Manzano Río Chico
Carlos
Senao administra desde hace más de 20 años, junto a su familia, uno de los 10
locales que se encuentran en la playa La Redoma, que hasta hace poco eran de
lata y ahora, con el esfuerzo de sus administradores, son de madera, tipo
churuata. Allí se pueden conseguir empanadas a 150 bolívares, el plato de
tostones a 600 bolívares, sopa a la leña a 450 bolívares y pescado con tres
contornos a 1.600 bolívares. El precio es similar en casi todos los
establecimientos, pero lo que diferencia el servicio que presta Carlos al de
otros es el sabor de sus comidas, pues en todos sus platos mezcla la sazón
criolla con la europea.
Pese
a las dificultades económicas del país, la familia Senao no se queja. Alegan
que la gente siempre visita esta playa, sobre todo los fines de semana, y
aunque eso significa más trabajo, también implica mayores ingresos. “Diciembre
es la mejor época del año, además de Carnaval y Semana Santa”, dijo, mientras
freía unos tostones y un pescado para unos clientes. Además de vender
alimentos, alquilan toldos grandes con cuatro sillas y una mesa por 500
bolívares. Al igual que casi todos los prestadores de servicio, así como las y
los bañistas de La Redoma, la esposa de Carlos hace un llamado a las
autoridades, principalmente a las regionales, para que les permitan seguir
haciendo mejoras a los quioscos y se construyan baños y vestidores en los
alrededores de la playa, de manera que las y los visitantes puedan tener más
comodidades.
Usuarios
como Maryuri, quien desde Guarenas acude allí con su familia cada vez que puede
“escaparse de la ciudad”, señala que esta es una de las pocas playas de la zona
donde se pueden estacionar los vehículos muy cerca de los toldos, “lo malo es
que no tiene baños”. Por su parte, Enrique Arellano, procedente de Caracas,
también hizo referencia a la falta de sanitarios. No obstante, esgrime que la
buena atención, la excelente comida y la tranquilidad le hacen volver a La
Redoma con mucha frecuencia: “Yo tengo muchos años viniendo para esta playa con
mi familia porque siento que aquí tengo más seguridad y me atienden muy bien”.
Además dice que las vías de comunicación para dirigirse allí “están en muy
buenas condiciones”.
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